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miércoles, julio 01, 2009

QUISIERA (Parte III) - Final

Quisiera sentirme capaz de hacer todo lo que me propongo, entender que soy humano pero que eso no me exime de dar todo por algo y lucharlo hasta el hastío.

Deja a un lado toda huella que ha marcado tus sueños frustrados y date el chance de comenzar a hacer lo que planeas. Organiza tus metas y aprende a desarrollarlas por prioridad. Entiende que no será posible hacer todo al tiempo.

Quisiera poder abrazar al dolido y espantarle sus angustias para que de alguna manera, así fuera breve, viera tu rostro y en él toda la esperanza que necesita para superar cualquier inconveniente.

Ya lo haz hecho pero no te haz dado cuenta. Ellos me ven a su manera, incluso muy diferente a la tuya, no porque sea menos o más, sino por la manera como siempre me han visto.

Quisiera no olvidarme de tí, dejar de preferir mi autocompasión por encima del placer de un abrazo tuyo y recordar en los momentos más difíciles que lo último que puedo perder es la fe.

Estoy a un Padrenuestro de tí, a una frase alentadora de por medio, esa que te repites a veces sin conciencia de lo que estás diciendo. Por encima de todo estoy yo, listo para escucharte y sobre todo apoyarte.

Quisiera dejar de ser tan necio y escuchar que siempre me dices al oído que todo lo que quiero lo puedo tener, siempre y cuando lo desee y luego me convenza que lo puedo lograr.

No busques respuestas donde no existen. Acostúmbrate que a quien primero debes escuchar es a tu corazón, ese cuartico que me has rentado para habitar en ti durante tu paso por el mundo terrenal.

Quisiera que estas palabras nunca se me olvidaran y que ningún dolor fuera más poderoso que mis ganas de leerlas para darme cuenta en donde me quieres ver.

Te quiero ver feliz, convencido de lo que eres y lo que tienes. Te quiero ver conforme y sobre todo esperanzado en que todo puede ser mejor. Te quiero ver tranquilo después de haber llorado, te quiero ver compasivo contigo mismo y reconciliado con lo que te da tanto miedo afrontar. En últimas te quiero ver siempre junto a mí.

- Febrero 2.002

jueves, junio 18, 2009

QUISIERA (Parte I)

Justo ahora que he espantado mis angustias, te sientas al lado mío, en el lugar desde donde acosaban mis pensamientos, y te atreves a preguntarme cómo quiero sentirme? Pues te diré:

Quisiera reír menos y llorar más pues por reír tanto es que he perdido el sentido de las proporciones y ya no distingo lo que me duele de lo que me hace trizas.

No lloras porque no quieres, pues tienes tanto miedo a ver caer un castillo de naipes que no has visto la fuerza de tus cimientos.

Quisiera que esas voces se callaran por un momento y me dieran al menos un segundo que dure media vida para estar en paz. Con todo y que sus intenciones son las mejores, quiero que todos esos sueños se calmen un poco y me dejen pensar realmente cómo los puedo dar a luz.

Dale uno a uno la palabra, para que sin tanta bulla, te expresen qué quieren ser y a donde llegar.

Quisiera que todo fuera más fácil. Que la ansiedad se curara con dos cucharadas de limón y que una pena de corazón se aliviara con agua fría en los pies.

Todo es fácil pero no lo ves porque te gusta complicarte. Cada situación tiene un principio y un final, pero te enredas porque en el fondo no quieres que terminen. El dolor te complace pues así crees que generando compasión alguien se fijará en ti.

Quisiera que los problemas no fueran tan grandes como mis ganas de dormir eternamente y que por un momento al menos, esa nube perezosa se corriera para que el sol ilumine mi cabeza y cualquier pensamiento oscuro quede sin lugar donde habitar.

Eres tu quien decide albergar pensamientos oscuros y dejarlos crecer cuando la esperanza pierde la pelea y no te insiste más. Si por un momento dieras la palabra sólo a la fe, estarías más lejos.

lunes, enero 12, 2009

Bendición irlandesa

Que los caminos se abran a tu encuentro,
que el sol brille sobre tu rostro,
que la lluvia caiga suave sobre tus campos,
que el viento sople siempre a tu espalda.
Que guardes en tu corazón con gratitud el recuerdo precioso de las cosas buenas de la vida.
Que todo don de Dios crezca en ti y te ayude a llevar la alegría a los corazones de cuantos amas.
Que tus ojos reflejen un brillo de amistad,
gracioso y generoso como el sol,
que sale entre las nubes y calienta el mar tranquilo.
Que la fuerza de Dios te mantenga firme,
que los ojos de Dios te miren,
que los oídos de Dios te oigan,
que la Palabra de Dios te hable,
que la mano de Dios te proteja, y que,
hasta que volvamos a encontrarnos,
otro te tenga, y nos tenga a todos,
en la palma de su mano.

Tomado de www.pastoralsj.org

martes, enero 06, 2009

La costumbre al divorcio

Llevo un año y casi cuatro meses de casado y para muchos aún sigo en luna de miel, incluso algunos, con mucha seguridad afirman que sólo dura los primeros cinco años (no falta el "aguantador" que le puso diez). Ante eso debo decir que sí, estoy de luna de miel, pero espero que no sea por cinco años sino para siempre.

Más allá de la promesa romántica de jurar amor eterno, estoy convencido que uno se casa para comprometerse a que ese deseo permanezca vigente. Más de uno que ya lleva un buen tiempo de matrimonio encontrará un tanto ilusas estas palabras, y lo respeto, pues tengo muy claro que el reto de compartir la vida con otra persona no es nada fácil. Sin embargo me gustaría que, si le parece interesante, en diez años nos crucemos al menos un correo electrónico y me pregunte si aún siento lo mismo.

Si me atrevo a tanto no es porque me lo haya soñado o que esté tan ciegamente enamorado como para no tener los pies en el suelo y desconocer que por una u otra razón el encanto puede desfallecer. Me atrevo porque realmente lo deseo, simplemente por eso. Y si no fuera por ese simple hecho creo que ni siquiera me hubiese puesto en la tarea de comprometer mi vida al lado de la persona que amo.

Es por todo lo anterior que veo con tristeza cómo el lazo que se establece entre dos personas ante nadie más ni nadie menos que Dios, se disuelva tan fácil como más de uno lo espera. No es difícil escuchar en las reuniones sociales cómo más de uno se queja porque los matrimonios hoy día no sean serios y hasta alegan que "los muchachos de ahora" lo toman como un arrebato o simplemente que se impulsaron por decisiones acaloradas en el fulgor del flirteo. Y tienen razón, pues es verdad que la determinación no es sólo del corazón sino que merece una buena dosis de razón al momento de su discernimiento. Sí, es fácil juzgarlo pero qué se ha hecho para que eso suceda y lo que es peor, qué NO se ha hecho para que año tras año no aumenten las cifras de divorcio.

Es verdad, en teoría no hay mucho por hacer pues eso le atañe solamente a la pareja que ante el conflicto no ve otra salida. Pero ¿estamos seguros que eso es así? Si nos damos cuenta, con al menos evitar lanzar al aire cualquier justificación al divorcio, ya estamos haciendo mucho. Ahora, si ya estamos casados y la convivencia ha sido placentera o -hablando objetivamente para algunos casos- llevadera, basta con que le mostremos al mundo el agrado por ello y no hacer ningún esfuerzo por disimularlo. Esto, aunque sea difícil de creer, sirve para "vender la idea" que la unión de dos personas tiene sentido, incluso llegando a antojar a más de uno. No son pocas las personas que me he cruzado y que se refieren a una pareja como "son tal para cual, hasta da gusto verlos y hacer lo mismo que ellos".

Es así como si bien creo que el "divorcio express" está tomando fuerza, también creo que en nuestro entorno mercantil se puede "comercializar" el antojo por el matrimonio, no express ni mucho menos porque de ahí sale que a los tres meses la pareja se termime odiando, sino el que se concibe con todo el sentimiento y la razón del caso. La iglesia da sus razones respecto al aumento de las separaciones y son respetables pero tanto ellos como los que decimos pertenecer a ella, estamos llamados a ser contribuyentes en sanas decisiones, a hacer parte de la madurez sentimental de quienes nos rodean y más si el lazo que nos une a ellos es tan estrecho como la familia o los amigos del corazón. Coincido con quienes piensan que el crecimiento del número de familias disueltas se convierte en una bomba de tiempo ante una sociedad que no sólo precisa de células íntegramente formadas sino que como anhelo común tienen la paz y al armonía.

Si dió el "sí" convencido, independiente a sus creencias donde se enseña que el matrimonio es para siempre, antoje al que se le atraviese. Hágalo y verá que sí funciona.

Para mayor referencia remitirse a http://caracol.com.co/nota.aspx?id=741672

Acerca de mí

Diseñador gráfico de la UJTL de Bogotá, Colombia. Convencido que algo nuevo se aprende todos los días y mejor aún, no se puede callar. A alguien le servirá.

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